DIEZ BUENAS RAZONES PARA ESCAPARTE A UN BALNEARIO EN PLENO INVIERNO
El de Leana en Fortuna (Murcia) permite curar cuerpos y almas
Cuando el frío aprieta y el cuerpo pide tregua, pocos planes suenan tan apetecibles como sumergirse en aguas calientes en mitad de la nada. Febrero, ese mes en que el invierno empieza a aburrirnos, pero todavía no afloja. Febrero es largo, el invierno cansa y el cuerpo protesta. El Balneario de Leana lleva dos mil años aliviando ese tipo de protestas. Quizá haya llegado el momento de escuchar lo que los romanos ya sabían. Ese momento del año en que el cuerpo te pide a gritos algo más que otra manta y otro café. Es entonces cuando surge la pregunta: ¿Y si nos escapamos al balneario? No a uno cualquiera, sino al Balneario de Leana, ese rincón termal perdido en el municipio murciano de Fortuna que lleva curando cuerpos y almas desde que los romanos decidieron que aquello era demasiado bueno para dejarlo pasar. Aquí van diez razones de peso para hacer la maleta (pequeña, porque con el bañador y poco más es suficiente).
1. Aguas únicas en Europa (y esto no es marketing)
Las aguas del Balneario de Leana son únicas en toda Europa por sus potentes efectos analgésicos, antiinflamatorios, antialérgicos y sedantes. No estamos hablando de agua calentita sin más, sino de un cóctel mineral que surge de la tierra a 46 grados con propiedades terapéuticas reconocidas para dolencias reumatológicas, respiratorias, estrés y ansiedad. Los romanos, que no eran tontos, ya las utilizaban, los iberos antes que ellos y los árabes después. Si algo funciona desde hace más de dos mil años, por algo será.
2. Sumergirse en agua caliente al aire libre en febrero (sí, has leído bien)
Imagina esto: fuera hace frío, quizá hasta llueve, nevar no, esto es Murcia. Tú estás metido en una piscina termal de 600 metros cuadrados con agua entre 30 y 35 grados, al aire libre, rodeado de nada más que cielo, palmeras y montañas. El vapor sube formando nubes que se confunden con el aire helado. Es una experiencia casi mística, de esas que te hacen pensar "esto es lo que necesitaba sin saber que lo necesitaba". El balneario tiene dos grandes piscinas termales al exterior abiertas todo el año —una de ellas calificada como playa termal—, así que mientras el resto del país se refugia bajo mantas, tú puedes estar flotando como un bendito bajo las estrellas.
3. Historia que se respira (y se ve)
Conocido desde la antigüedad más remota, el Balneario de Leana es uno de los más antiguos de España. El edificio principal data del siglo XIX, con sus techos pintados, su gran escalera de mármol y ese aire señorial que te hace sentir que has retrocedido en el tiempo. No es un spa moderno de diseño minimalista; es un balneario de verdad, de esos donde puedes imaginarte a aristócratas decimonónicos tomando las aguas mientras comentan los últimos cotilleos de Madrid. Hay tres hoteles históricos en el complejo: el Gran Hotel de 1863, el Hotel Victoria de 1895 y el Hotel España de 1935. Alojarse aquí es dormir en un pedazo de historia.
4. Desconexión digital (voluntaria) en medio del desierto
El balneario está en Los Baños de Fortuna, a tres kilómetros del pueblo. Es decir, en medio de la nada. Y esa nada es justo lo que necesitas. No hay ruido de tráfico, no hay multitudes, no hay tentaciones urbanas que te distraigan. Es el lugar perfecto para soltar el móvil, ignorar el email del trabajo y recordar que existías antes de las notificaciones. El paisaje de alrededor es semidesértico, con esa belleza árida y potente que tiene el interior de Murcia, donde el sol pega fuerte incluso en invierno.
5. El spa romano: circuito de sensaciones que no decepciona
Más allá de las piscinas termales, el balneario tiene un circuito termal inspirado en los baños romanos que incluye volcán de burbujas, chorros cervicales, vaporario de esencias, duchas aromáticas, ducha pulverizada y hasta una piscina de leche hidratante. No son esos chorros tímidos que apenas se notan; aquí el agua sale con presión de verdad, esa que te deja los músculos como nuevos después de semanas sentado frente al ordenador. Y si añades un masaje de aromaterapia o una aplicación de parafango, sales de allí sintiendo que has renacido.
6. Tratamientos médicos serios para dolencias reales
Esto no es solo un capricho de fin de semana. Una cura termal en Leana de más de diez días puede aportar hasta seis meses de grandes alivios en el cuerpo. El balneario tiene equipo médico especializado en tratamientos termales para enfermedades como el Parkinson, psoriasis, artrosis, afecciones respiratorias y rehabilitaciones postraumáticas. Más de 40.000 personas al año vienen a este rincón perdido buscando alivio, y lo encuentran. Si tienes dolores crónicos, contracturas que no se van ni con fisio, o simplemente el cuerpo pidiendo clemencia después de meses de tensión, aquí te pueden ayudar de verdad.
7. La Sierra de la Pila esperando a los inquietos
Vale, vienes a relajarte. Pero si eres de los que no pueden estar quietos más de medio día, tienes el Parque Regional de la Sierra de la Pila justo al lado. Rutas de senderismo bien señalizadas, miradores con vistas espectaculares, los famosos Pozos de la Nieve y el Cortao de las Peñas, un cañón natural que parece sacado de una película del oeste. También está el Humedal de Ajauque y Rambla Salada, con la salinidad más alta de Europa y una población de aves protegidas que hará las delicias de los aficionados al birdwatching. Puedes combinar baños termales por la mañana con caminatas por la tarde, que tampoco hay que pasarse con el dolce far niente.
8. Precio razonable para lo que ofrece
Estamos hablando de un balneario histórico con aguas medicinales únicas, no de un resort de lujo con precios de escándalo. Las habitaciones empiezan desde unos 50 euros la noche, y hay paquetes que incluyen pensión completa, acceso libre a las piscinas termales y tratamientos desde unos 80-90 euros por persona y noche. Si te organizas con tiempo, puedes encontrar ofertas especialmente interesantes para escapadas de tres o cinco días. No es barato como un hostal de carretera, pero tampoco te vas a arruinar como en otros destinos termales europeos.
9. Gastronomía murciana que reconforta
Después de un día de aguas y masajes, el cuerpo pide comida de verdad. El restaurante del balneario sirve cocina tradicional murciana: arroces caldosos, verduras de la huerta, carnes guisadas, zarangollo, michirones... Esa comida de cuchara que en invierno entra que da gusto. No es alta cocina ni pretende serlo; es comida honesta que te llena y te reconforta. Y si te apetece explorar, Fortuna está a cinco minutos en coche, con varios restaurantes donde se come estupendamente bien por poco dinero.
10. Porque lo necesitas más de lo que crees
Llevamos un invierno raro, como casi todos los inviernos últimamente. El cuerpo acumula tensión sin que nos demos cuenta: hombros que parecen de piedra, espalda que se queja cada mañana, sueño que no acaba de reparar, esa sensación de cansancio perpetuo que ni el café arregla. Mientras dejas atrás los dolores musculares, las tensiones y las contracturas provocadas por el estrés y la ansiedad del ajetreo diario con un relajante baño, te trasladarás al paraíso sin necesidad de viajar UPV. A veces la mejor inversión no es un viaje exótico a miles de kilómetros, sino unos días sumergiéndote en agua caliente a menos de media hora de Murcia capital o de Alicante.
Consejos prácticos para tu escapada
El balneario está a 30 kilómetros de Murcia ciudad, bien comunicado por carretera. Si vienes de fuera de la región, el aeropuerto más cercano es el de Murcia (Corvera), aunque muchos prefieren volar a Alicante, que tiene más conexiones. Una vez allí, lo ideal es tener coche, aunque hay quien llega en autobús a Fortuna y luego toma un taxi.
Las piscinas termales abren de 10:00 a 21:00 horas todos los días del año. En verano incluso extienden el horario hasta la una o las dos de la madrugada los fines de semana, para quien quiera vivir la experiencia de bañarse bajo la luna. Pero en invierno el encanto es diferente: ese contraste entre el aire fresco y el agua caliente, la sensación de estar en un lugar fuera del tiempo.
Si vienes por tratamiento médico serio, conviene reservar con antelación y solicitar valoración médica previa. Si solo buscas unos días de descanso y mimos, los paquetes de escapada son perfectos: suelen incluir alojamiento, acceso a piscinas y varios tratamientos a elegir.
Y un último consejo: tráete un buen libro. Porque después de horas de agua caliente y masajes, lo único que vas a querer hacer es tumbarte en una de esas camas balinesas junto a la piscina, con el sol de invierno en la cara, y no hacer absolutamente nada. Y eso, créeme, no tiene precio.
Más información y reservas:
Tel. y WhatsApp: 646 249 655
https://www.leana.es/
opencomunicación.com
TWITTER: @Fernipress
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